¿Cuánto debo tocar al piano para avanzar a buen ritmo?

Durante tu primer año de piano, una buena cantidad serían unas 3 horas a la semana.

Pero no valen de cualquier manera, tienen que ser en sesiones cortas. 20-30 minutos, 6 días a la semana sería lo ideal.

Con menos sesiones también se pueden hacer avances: 4 o 5 días, en tandas de 30-40 minutos también valdrían.

En el otro extremo, si estás muy motivado, podrías incluso llegar a 60 minutos por sesión, pero no lo recomiendo. Pongo la mano en el fuego de que de esos 60 minutos solo va a ser trabajo efectivo la mitad. Así que para eso mejor plantearse 30 minutos a tope de concentración, y a otra cosa mariposa.

¿Por qué tienen que ser cortas las sesiones?

1 . Cansancio “del bueno”. Lo llamo así porque es un cansancio esperable, que puede incluso en desembocar en pequeñas agujetas. Al fin y al cabo, estamos ejercitando nuevos músculos y tendones, de forma muy repetitiva.

Conforme vayas acostumbrando a tus músculos y tendones, este cansancio desaparecerá…. para ir reapareciendo de vez en cuando conforme vayas practicando movimientos nuevos o más exigentes

2. Cansancio “del malo”, o lo que es lo mismo, riesgo de lesión. Sufrir una tendinitis u otro tipo de lesiones es más alta de lo que parece. Ya no solo porque los músculos estén sin entrenar, sino porque la tensión en muñecas y dedos al ser novatos y estar aprendiendo, hace que el sobreesfuerzo sea aún mayor, que para alguien que ya toca más relajadamente. Y lo peor es que las tendinitis son muy puñeteras, son como un hongo, se te agarran y ya no las sueltas nunca.

Y aquí está un poco la sutiliza de diferenciar un cansancio benigno de uno peligroso. Por ejemplo, en mi caso, cuando es dolor de agujetas se me suele poner en el antebrazo por arriba. Mi dolor peligroso es cuando se me pone muy concentrado en las articulaciones, la de la muñeca o la del pulgar a la mano.

Pero lo mejor para estar seguros es que cuando te entre el dolor, le dediques un máximo de 5 minutos más. Si es dolor benigno, esto es suficiente para ir empujando por a poco tu resistencia. Si es un dolor maligno, no será suficiente como para crear verdaderos problemas.

3. Cansancio mental. Hay que acostumbrar al cerebro a estar muy muy concentrado en tareas que nunca antes habíamos intentado ni estado expuestos. En este sentido, tenemos que pensar en nosotros como niños. Tocar el piano no es solo una actividad.

4. El cerebro empieza a interiorizar todo lo que le has enseñado, mientras descansa. Tocar el piano no es solo un esfuerzo intelectual, es decir, de comprensión. Incluso la clave de fa, que es un poco rara de primeras, no es difícil de entender.

Lo difícil es ser capaz de trasladar de forma automática lo que vemos en un pentagrama, al teclado. Tienen que ocurrir un montón de cosas en centésimas de segundo. Es decir, hay que automatizar.

Buena parte del trabajo de automatización ocurre después de haber practicado, cuando nuestros músculos empiezan a reposar, el cerebro comienza a asentar e interiorizar. Luego insistiré en esto, porque es cosa de magia.

¿Qué pasa si toco de más?

Por supuesto que la principal consecuencia es el riesgo de lesión.

Pero una más sutil, pero muy peligrosa para tu futuro como pianista, es la frustración.

De una manera un tanto inocente, podemos llegar a pensar que “si practico 60 minutos en vez de 30, avanzaré el doble de deprisa” Y cuando esto no ocurre, la cabecita empieza a darnos vueltas “¿será que no tengo talento?” “¿por qué me esfuerzo tanto y no veo resultados?”

El piano es una carrera ya no de larga distancia.. sino de larguísima. Toda una vida de distancia. Y la única forma de mantenerse motivado es que nuestros esfuerzos se correspondan con nuestros resultados.

Pero es que además, el piano solo es una pieza más de nuestras vidas, y tiene que armonizar con todo lo demás. No puede llegar arramblando, y robarnos demasiado tiempo de familia, de ejercicio, de otros hobbys… porque eso no es sostenible en el tiempo. El piano tiene que traerte felicidad, no suponerte un estrés adicional.

Yo creo que todos podemos hacer un esfuerzo de organización para sacarle 30 minutos al día… pero más ya empieza a exigir sacrificios que pueden trastocar el equilibrio de todo lo demás.

Yo comprendo que los primeros días o semanas estamos super emocionados y se nos pasa el tiempo volando, y queremos aprender más y más. Y me parece estupendo, siempre que tengas cuidado con las lesiones, y mantengas a raya la frustración de la que te hablaba. Sé muy consciente de que estás tocando de más porque te apetece y te lo pide el cuerpo, no para acelerar los resultados.

¿Qué pasa si un día no me apetece?

Pues que se abre el cielo y Zeus te tira un rayo a la cabeza.

Que no, hombre.

Lo que ocurre es que me presento en tu casa y te abro la cabeza con un bate.

Jajaja. Que no, que no ocurre nada. Pero ojito con no tocar dos días seguidos.

El piano es adictivo. Cuanto más tocas, más quieres tocar. Pero cuanto menos…. uff, te apetece menos cada vez. Como pierdas el ritmo, cuesta mucho recuperarlo.

Porque enseguida el cerebro ya ha descubierto que sentarse a practicar es una tarea que le exige muchísimo. Y miles de años de evolución enfocada a la supervivencia ha entrenado al cerebro a conservar energía, por lo que pueda ocurrir.

El maldito aún no se ha enterado de que no hay ningún diente de sable a la vuelta de la esquina esperando para hacernos picadillo. Y que no pasa nada por destinar un poco (o un mucho) de energía a aprender a tocar.

Cruzar la línea de fuera de peligro

Llegará un momento en que ya has avanzado lo suficiente, has afianzado tanto el piano en tu vida, que estarás fuera de peligro. Habrás alcanzado el punto de no retorno. Que normalmente es una frase con significado negativo, ¡pero no en este caso!

Es decir, aún podrá darte pereza o frustración ocasional, que no avances tanto como quieras... Pero el piano ya estará integrado en tu vida.

Ya habrás aprendido lo suficiente como para que tu idilio con el piano no esté en peligro, nunca vas a volver a la casilla de salida. Si estás un largo período sin tocar, cuando vuelvas estarás oxidado, pero nada que no puedas recuperar fácilmente.  Obviamente, cuanto más tiempo hayas estado fuera, más sesiones necesitarás para recuperar.

Yo ya hace tiempo que lo pasé. Puedo estar semanas sin tocar (o sin sentarme a tocar como dios manda), que sé que tarde o temprano volveré al redil. Vuelvo un poquito oxidada, pero nada que un par de sesiones no pueda recuperar. Las canciones se olvidan, pero la mecánica de los dedos sigue ahí.

¿Cuándo se alcanza este punto? Es más una cuestión de aprendizaje, de haber alcanzado cierto nivel de habilidad, que de tiempo. Cuando ya sabes cierta cantidad de cosas, ya tienes una base que no puedes olvidar, aunque des unos cuántos pasos hacia atrás. Pero por darte una estimación, estará entre los 12 y 15 meses.

Así que si te sirve para poner la mira en un objetivo más tangible, más concreto y menos difuso que "toda la vida", intenta llegar a estos 12 meses.

¿Cómo hacer para no perder el ritmo?

El día que estés especialmente cansado o no tengas tiempo, haz el esfuerzo de sentarte sólo 5 minutos. Para no dar pie a perder el ritmo. Puedes hasta ponerte un cronómetro y levantarte en el instante en que suene la alarma.

En estos 5 minutos dedícate a ejercicios de técnica. Uno o dos de los que hubieras realizado el día anterior. Son los menos exigentes para el cerebro, porque son los más repetitivos. Y encima los ejercicios de técnica son los que más benefician a todo lo demás.

Solo 5 minutos al día tendrán un impacto brutal en tu capacidad de compromiso, concentración, y ya empezará a tener efecto en tus dedos.

No será suficiente para aprender canciones, pero sí para ir avanzando en fuerza, coordinación... Y de esa manera, cuando sítengas sesiones más largas, tener tus herramientas engrasadas y listas para atacar al repertorio.

¿Sabes lo que me gusta hacer a mí cuando estoy especialmente cansada? Ejercicios de técnica con ojos cerrados. Probablemente tenga que bajar mucho el tempo, pero aún así es un potenciador brutal. Y encima estoy descansando la vista.

Despacito, palpando todo lo que haga falta, hasta que vas cogiendo la confianza para moverte cada vez más deprisa. No hay nada que beneficie más a nuestra habilidad al piano como un buen ejercicio de técnica con ojos cerrados. Aunque sean solo 5 minutos.

Este truco de los ojos cerrados es especialmente beneficioso en ejercicios que implican ir desplazando la mano por el teclado.

De esta maneras has transformado un día que no iba a valer para nada, en un día super productivo.

Cada vez que te sientes al piano, tiene que ser con un objetivo concreto en mente

Cada sesión de práctica tiene que tener su objetivo. Para ello, previamente habremos decidido cuál es nuestro objetivo del mes, y de esa manera saber cuál debería ser nuestro objetivo de la semana.

Un objetivo no tiene por qué ser algo inalcanzable o que te genere un estrés que te haga sufrir. Un objetivo tiene que ser algo que te mantenga motivado porque tú veas que cada día te acercas más.

Cuando estás empezando no puedes crear tus propios objetivos porque.

Pero para eso está Piano Desde Cero, ya te trazo yo el camino para que de momento solo tengas que recorrerlo.

Eso sí, conforme vayas aprendiendo tienes que coger las riendas y ser capaz de definir tus propios objetivos. Ya hablaré más adelante de qué tipos de objetivos te puedes marcar, porque es muy importante y aquí, hoy, no me cabe.


¿Qué pasa si  no consigo mis objetivos en el tiempo marcado?

Si continuamente incumples tus objetivos: o te los estás poniendo demasiado altos o no estás cumpliendo horarios, o lo haces muy desconcentrado. Ahí nadie mejor que tú para analizar tu tiempo y tus expectativas.

Al principio es normal equivocarse, porque no sabemos cuál es nuestro ritmo "de crucero". El que no es ni muy bajo, ni muy alto. Uno que haciendo un poquiiiiito, solo un poquiiiiito, de esfuerzo, podemos mantenera lo largo de las semanas. Con el tiempo, y a base de prueba error, te cogerás el punto. Para eso es muy importante que continuamente te estés evaluando. ¿Por qué no los estoy cumpliendo? 

Y esto vale para el piano, como para cualquier otra área de la vida.

Ten en cuenta que el ritmo que yo marco en Piano Desde Cero, no está tallado en piedra. Alguno tenía que ser. No todos partimos en igualdad de condiciones: No es lo mismo alguien que ya conoce otro instrumento, o que aprendió algo de joven y lo dejó, o un universitario que tiene el cerebro super entrenado para absorber nueva información.

Así que no te ofusques si tardas más o menos. Tú tienes la plena potestad para ajustar tus objetivos. Podrían ser "completar 3 lecciones a la semana". Y estaría perfectamente bien. 

Pero bueno, supongamos que te marcas como objetivo completar una lección al día.

¿Cómo hacer para encajar cada una de las lecciones de Piano desde Cero en 30 minutos?

Es cierto que el Nivel 1 es el más largo de todos porque hay mucha teoría que asimiliar. Y luego ponerse a practicar. Es normal que no consigamos completar estas primeras lecciones en 30 minutos. Pero no es grave, por dos razones:

1 - Estamos con la ilusión de empezar, a tope de energía, todavía no estamos en peligro de caer en la frustración por exceso de práctica.

2 - Buena parte del tiempo que empleamos con la lección, no es de tocar: hay mucho de leer y comprender. O sea que tocando, que es lo que produce la fatiga muscular y el peligro de lesión, no es tanto tiempo.

Conforme avanzamos al nivel 2, hay mucho menos blablabla y mucho más tocatoca, así que es más fácil ajustarse al tiempo. Solo es llegar y sentarse a tocar.

¿Cómo trabajar cada uno de los bloques de PD0: teoría, técnica y práctica de la canción?

Aunque cada sesión está dividida en estos tres bloques que se interrelacionan entre sí, no pasaría nada si se produce un pequeño “escalonamiento” en la manera de completar cada bloque.

Por ejemplo, si se nos atasca el ejercicio de teoría, podemos seguir avanzando en los otros dos bloques y quedarnos un día o dos más practicando el ejercicio de teoría.

Y aunque es normal si en las primeras lecciones necesitas más tiempo, no conviene que nos “encabezonemos” en sacar los ejercicios de teoría a la primera.

Los ejercicios de teoría son bastante largos, a propósito. Porque lo que pretendo con estos ejercicios es que practiques la capacidad de leer la partitura.

Y si fueran cortos, te daría tiempo a darles bastante vueltas y enseguida dejarías de leer y empezarías a reproducir lo que ya has memorizado. Estarías practicando la parte física de mover los dedos, pero no la mental (la lectura), que es lo que se pretende en este bloque.

Al contrario que en la práctica de la canción, que sí que la vamos a repetir y repetir hasta llevarla a la perfección. Y terminaremos memorizándola, es inevitable.

Pero ya te digo que no es lo que se pretende en el bloque de teoría. En el tiempo marcado, no vas a tener las suficientes repeticiones como para memorizarla.

Y precisamente, tampoco vas a tener suficientes repeticiones para que te salga perfecto. Así que no te fustigues con eso. Ten en cuenta que al día siguiente vas a tener una lección muy parecida, para que sigas practicando tu capacidad de lectura.

Practicando el día 2, estás practicando el día 1, de manera indirecta.

Eso sí, te recomiendo que cada dos o tres días des marcha atrás y repases los ejercicios de teoría, para confirmar que sí que estás avanzando y que ahora te resultan más sencillos. Que lo que hace 3 días te salía con muchos errores, ahora te sale mejor.

Tengo previsto realizar un artículo específico de cómo realizar los ejercicios de teoría, pero mientras tanto, te daré una pista: Antes de ponerte a tocar, lee la partitura entera una o dos veces. Si quieres ir diciendo do-mi-sol, perfecto. No hace falta que entones.

O mejor aún, en vez de ir diciendo las notas, imagina con qué dedos tocarías cada nota. Y luego ya te metes de lleno con las teclas.

Como el bloque de teoría es el más difícil, puedes dedicarle el doble de tiempo que a los otros dos.

NO PASA NADA SI EN ESOS 20-30 minutos no consigues completar la lección al 100%. Lo importante es que le dediques ese tiempo al máximo de concentración que puedas. ¿Que tardas tres días en lugar de uno? qué más da.. ¿tienes prisa? ¿Te espera alguien en el Carnegie Hall? 😉

Lo importante es que hayas sido capaz de identificar un ligero avance.

¿Has conseguido subir un ejercicio aunque fueran 10 bpm?  Si no te sale un ejercicio completo ¿al menos te sale la mano derecha?

Aunque no te salga perfecto sin errores, ¿podrías hacer perfectos los primeros cuatro compases? ¿Y al día siguiente podrías hacer perfectos seis?

Mientras que estés avanzando, la cosa va perfecta.

Deja reposar al cerebro

Ya te lo adelantaba antes, pero es una cuestión tan importante, que quiero que sea lo último que leas hoy.

Si te lo cuento ahora, seguramente te parezca que estoy exagerando… pero te prometo ¡que es cosa de magia! En cuando lo pruebes, verás.

El cerebro recuerda mucho mejor lo primero que ve y lo último. Por eso las repeticiones más importantes son las primeras y las últimas. Las que hay por en medio… pues no tienen tanta incidencia.

Así que es mucho mejor hacer pocas repeticiones (5 o 6 es un buen número), para que todas queden englobadas en ese grupo de “primeras o últimas” Que hacer 30 y que solo seis valgan para algo.

Haz estas pocas repeticiones de manera lenta, super concentrado e intentando equivocarte lo menos posible… y antes de estar completamente agotado y empezar a equivocarte demasiado, lo dejas.

Si insistes demasiado, te vas a equivocar más veces que al principio, porque no se puede mantener el 100% de concentración tanto tiempo.

Al día siguientes, ¡puff, magia! Te saldrá incluso mejor de lo que lo habías conseguido. En esas 24 horas el cerebro ha ido interiorizando todo lo de ayer, y ahora los músculos están un poquito más ágiles y precisos, y la conexión ojo-cerebro-brazo, más engrasada.

Eso es especialmente cierto para los ejercicios de técnica y la práctica de la canción, porque son los que vamos a ir arrastrando de un día hacia otro.

Y como te decía, en los ejercicios de lectura se trata de exponerte hacia la mayor cantidad posible de partituras diferentes, para que no te dé tiempo a memorizar. Los fallos de lectura que cometas en el apartado teórico son menos graves, porque al día siguiente estaremos con otra cosa-mariposa.

Hay que ver lo que me gustan este tipo de rimas, en los 80 me lo habría pasado pipa.


Así que recuerda, si piensas que algo no te sale: 

Para un minuto, cierra los ojos y respira. Para refrescar un poco el cerebro. Y prométete a ti mismo: venga, tres repeticiones más y lo dejo. Hazlas lentas, lentas, lentas. Y paras.

Y vuelve al día siguiente. Ya me contarás si el cerebro ha obrado su magia.

Si a duras penas te salía a 40 bpm, probablemente te sientes y de repente te salga a 40 o incluso 50!

O si habías tenido 10 errores en una pieza completa, probablemente ahora te queden 5. Si vuelves a practicar de la misma manera y dejas reposar… al día siguiente probablemente solo te equivoques 1 o 2.

Esa es la clave que tienes que tener siempre en mente para intentar ajustarte a los 30 minutos. Alimentar a tu cerebro con la materia prima más precisa y concentrada que puedas, y luego dejarle hacer su magia mientras reposa. Confía en él.

¿Cómo consigo crear el hábito de los 30 minutos diarios?

Ahmigo, esa es la otra cara de la moneda. Tan importante es conseguir esos 30 minutos diarios, como hacer que cada uno de ellos cuente. 

Te dejo a continuación la charla que tuve con Aurora Cortés y Agurne Blanco, expertas en fijación de metas, en las que nos dan las claves y el paso a paso para conseguir tus objetivos.


Pero desde aquí ya puedo adelantarte el primero consejo:

Empieza con 5 minutos al día. Haz que cuenten. Por cierto, cuando digo al día, me refiero a esos 5-6 días a la semana, no tienen que ser todos.


Si tienes cualquier pregunta, déjame un comentario. Y así puedo ir incorporando a esta guía todas las cuestiones posibles.

 ¿Crees que puedes cumplir lo de los 5 minutos diarios? Inténtalo durante las tres próximas semanas, y nos cuentas 😉


Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Manuel V.

    Me ha parecido un buen artículo, puedo reconocer algunas cosas que experimento en la práctica del día a día.
    Hay que tener en cuenta que no siempre dedico el tiempo de práctica a clases pautadas, a veces lo dedico a practicar una o dos piezas, un poco por libre.
    También a veces estudio o repaso acordes o escalas, según voy estudiando de algún manual, es un tipo de práctica diferente que no me vincula tanto al resultado musical, aunque siempre tienes la sensación de haber entendido mejor o peor lo estudiado y eso, inevitablemente, también te deja mejores o peores sensaciones.

    1. alba

      Gracias Manuel!
      Pues fíjate, que eso que me cuentas es muy interesante y quiero comentar algo al respecto. Y es el equilibrio entre “foco vs variedad” Y digo equilibrio porque es todo un arte encontrar ese punto medio. Cuanto menos intentamos abarcar, más posibilidades tenemos de tener éxito, especialmente en el piano. Lo de ir picoteando aquí y allá te hace creer que estás trabajando mucho, pero realmente no estás avanzando todo lo que deberías. Y el piano en particular requiere más tiempo que otras tareas para automatizar. Pero, ahí va la segunda parte de la cuestión. No podemos estar 100% enfocados en una única tarea porque nos quemamos y nos aburrimos. Yo, para mí, he llegado a una especie de compromiso interno, y es que intento enfocar el 80-90% de mis esfuerzos en un objetivo principal, y el resto a otras cosas que me llaman la atención. Así mantengo a raya ese espíritu “culo inquieto” que tenemos casi todos, pero aún así me aseguro de dedicarle el tiempo necesario a lo que me va a hacer avanzar en la dirección en la que quiero avanzar.
      Que no pasa nada si otra persona elige que su equilibrio sea otro, pero siempre y cuando esa persona sea consciente de que está tomando el camino largo, y ajuste sus expectativas al respecto. Al final es todo una cuestión de manejo de expectativas: la frustración aparece cuando no las cumplimos.
      Yo comprendo que estoy que voy a decir es difícil cuando uno está empezando, pero hay que intentar ser consciente de cada cosa que practicamos, qué es lo que nos aporta en ese momento. ¿Diversión, avances? ¿si son avances: en qué sentido? ¿la dificultad es adecuada? ¿Si es alta hay que ajustar nuestras expectativas, si es baja saber que no nos está haciendo subir nuestro nivel? ¿ejercicios técnicos o canciones sueltas? La técnica nos hace mejorar como pianistas, pero conlleva cierto nivel de aburrimiento… Al final se trata de ser siempre muy consciente de lo que se hace, por qué se hace y que expectativas tenemos al respecto. La verdad es que esta cuestión tiene mucha miga, no sé si actualizar el artículo para incorporarlo o incluso dedicarle uno entero.

  2. Javier

    Desde que salió esta entrada había querido comentar, sin embargo no quería hacerlo hasta haber completado el curso PD0.
    Mi experiencia/aviso para los que comienzan las lecciones, es que no pasa nada sino te ajustas al tiempo prometido. Lo importante es hacerlo bien, que te sabe a poco? tal vez, pero lo que hoy te cuesta dominar ajustando 10minutos de más lo ganaras en el futuro evitando trabas.
    Por ejemplo, mis objetivos diarios era comprender y dominar los ejercicios (técnica y teoría) porque los considero llaves/jockers/estrellas/herramientas que permiten ir avanzando en las canciones (no solo las del curso).
    Seguimos

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